Cuando empezó la pandemia y tuve que establecer una estrategia de inversión para nuestros asesorados les dije que esto iba a ser como un partido de fútbol: por un lado estarían los bancos centrales, los gobiernos y la ciencia y, por el otro, el virus. Y que tendríamos que ir anticipando la posible evolución del partido.
Inicialmente era obvio que el virus ganaría por goleada, pero el resultado final no estaba tan claro. Comenté en varios artículos que dependería de cuanta carne estuvieran dispuestos a poner en el asador los gobiernos y los bancos centrales. Y, como pusieron mucha, los mercados rebotaron. Y como siguieron poniendo todavía más el partido se fue equilibrando.
Cuando el consejero delegado de Moderna anunció en el mes de mayo que a finales de año su vacuna estaría disponible anuncié gol y empate. También dije - y publiqué - que se había dado la vuelta el partido, porque los mercados se anticipan y no necesitarían esperar a que la vacuna estuviera disponible.
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