DANILO DÍAZGRANADOS
Una vez más China ha demostrado que las proyecciones sobre el desempeño de su economía no han estado tan acertadas. Los analistas habían indicado que el gran gigante asiático crecería 5,1%, pero se quedaron cortos, ya que el reporte, correspondiente al pasado mes de agosto, registra que el PIB industrial se situó en 5,6%.
La cifra denota los grandes esfuerzos que ha estado llevando a cabo la administración de ese país, para tratar de regresar a la “normalidad” previa a la irrupción de la pandemia en la ciudad de Wuhan, en noviembre de 2019.
Este indicador había retrocedido hasta 13,5 % interanual, entre enero y febrero de 2020. En marzo registró una caída de 1,1%. En abril comenzó a repuntar, logrando subir hasta 3,9%. En mayo el incremento fue de 4,4%, mientras que junio y julio mostró un aumento de 4,8%.
La Oficina Nacional de Estadística, organismo gubernamental responsable de compilar la información, destacó que la manufactura creció 6%, las industrias de producción y suministro de electricidad, calefacción, gas y agua alcanzaron 5,8% interanual y la minería subió hasta 1,6%.
La fabricación de productos que más avanzó destaca la correspondiente a maquinarias eléctricas (15,1%), vehículos (14,8%) y equipos de comunicaciones y electrónicos (8,7%). En el caso de las ventas minoristas, estas mostraron el primer aumento interanual de 0,5%. Durante el pasado año, este indicador oscilaba entre 7% y 8%, sobre todo en los últimos meses de 2019. Entre enero y febrero de 2020, la pandemia del COVID-19 originó un estruendoso desplome de 20,5%.
El desempleo, otro de los importantes indicadores que dan cuenta del comportamiento de las finanzas en la nación asiática, se redujo ligeramente al 5,6%, según lo indicó la ONE en el documento citado.
Estos números son una clara indicación de que la economía china continúa recuperándose y despierta a la nueva realidad post pandemia, en un escenario mundial pleno de incertidumbre, en el cual los países lentamente inician su proceso de desescalada y vuelven a encenderse los motores de la actividad productiva. China no es la excepción, solo que lleva cierta ventaja: comenzó antes la crisis, pero también la culminó más temprano.
Una vez más, China vuelve a sorprendernos.

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