
Emilio Sánchez, de 53 años, recordará febrero de 2020 como el mejor mes en los 23 años de su taberna La pinta y la viña, en el barrio de Tetuán, en Madrid. El recuerdo estará inmediatamente asociado con la incertidumbre que experimentaría a partir del 13 de marzo, cuando, por la pandemia de coronavirus, tuvo que cerrar la taberna. Ahora, tres meses largos más tarde, se plantea la difícil decisión de continuar o bajar definitivamente la persiana al negocio.
Como Sánchez, miles de comerciantes y dueños de bares, restaurantes o cafeterías intentan cuadrar cuentas que, en muchos casos, no salen. Tras meses sin ingresos, la apertura no ha traído la alegría de consumo que se esperaba. El sector teme una avalancha de cierres de locales en toda España, sobre todo tras el verano.
Con información de El País.
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