DANILO DÍAZGRANADOS
Y no hay plata para tanta gente. 750 millones de euros, pertenecientes al Fondo de Recuperación Post COVID-19, son insuficientes para reparar los daños que ha dejado en la economía europea la pandemia.
El grito de alarma ha sido lanzado por S&P Global. La calificadora ha señalado que esos recursos, que integran el fondo de recuperación de la economía del viejo continente, diseñado por la Comisión Europea, serán, a mediano plazo, insuficientes para satisfacer todas las demandas de inversión de los países que integran este bloque.
Con respecto a este plan de recuperación, la presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha insistido en la necesidad de llevar a cabo, de manera perentoria, este paquete de aportes, ya que cualquier retraso puede generar un incremento de los costos y las necesidades de inversión derivadas de la crisis.
Y es que Europa no solo necesita urgentemente de ese dinero para paliar los estragos que ha dejado el coronavirus en la economía regional. Las empresas precisan adecuarse, ya que se están volviendo obsoletas muy rápidamente. También se requiere cuanto antes del abordaje de proyectos de gran impacto, relacionados con falta de infraestructura, objetivos de cambio climático y de sostenibilidad.
La importante firma ha señalado que aunque el fondo propuesto por Bruselas no satisfará todas las necesidades, supondrá un importante aporte que permitirá iniciar con buen pie los proyectos destinados a disminuir la brecha entre los países más pobres de Europa, que son los más afectados económica y socialmente.
Aunque se requieren más recursos para acometer con éxito todos los planes propuestos, se prevé que aquellas economías que cuenten con mayores ingresos podrán cooperar para cubrir sus propias necesidades de inversión, lo que supondrá un beneficio mayor para el resto de los integrantes de la Unión Europea.
Lo cierto del caso es que el dinero es poco, pero de alguna manera supondrá un importante impulso para comenzar a acometer los planes necesarios para enfrentar los estragos causados por COVID-19 en la economía de los países europeos, principalmente en los más débiles.
Ojalá Latinoamérica pudiera alguna vez unirse y ofrecer alternativas similares a esas naciones, ya que de este lado del mundo no se cuenta con el respaldo económico y monetario suficiente para remendar nuestra maltrecha economía. Por el contrario: la pandemia vino a desnudar, aún más, las evidentes diferencias existentes entre el nuevo y el viejo mundo.
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